Asfura ganó la presidencia en Honduras y las redes sociales fueron decisivas para su triunfo
La campaña digital, basada en una estrategia no tradicional de comunicación, fue clave para consolidar el voto y posicionar al candidato. Detrás del operativo estuvo el asesor argentino Tomás “Tom” Roth, una figura silenciosa pero influyente en la nueva derecha latinoamericana.

La victoria presidencial de Nasry “Papi” Asfura en Honduras no solo marcó un giro político en el país centroamericano, sino que también confirmó el peso creciente de las redes sociales como herramienta central de construcción electoral. Lejos de los esquemas clásicos de campaña, el triunfo se apoyó en una estrategia digital innovadora que logró penetrar con fuerza en el electorado, especialmente entre los votantes jóvenes y desencantados con la política tradicional.
Para ese desafío, el equipo de Asfura decidió apostar por un asesor de comunicación poco conocido para el gran público, pero con un historial sólido en campañas exitosas de la derecha regional: Tomás “Tom” Roth. De perfil bajo, alejado de los focos mediáticos y con una lógica de trabajo quirúrgica, Roth fue el cerebro detrás de una estrategia denominada “Lado B” de la comunicación.
El concepto se basa en una premisa clara: no disputar el centro de la escena con la comunicación oficial, sino complementarla y potenciarla desde afuera. En la práctica, esto se tradujo en el uso coordinado de cuentas fandoms, perfiles temáticos, comunidades digitales y contenidos virales, diseñados para instalar mensajes, climas de opinión y sentidos comunes favorables al candidato, sin que aparecieran directamente asociados a la estructura formal de la campaña.

La táctica permitió amplificar consignas, responder ataques, marcar agenda y generar cercanía emocional con el electorado, logrando que los mensajes circularan de manera orgánica en plataformas como X, Instagram, TikTok y Facebook. El resultado fue una campaña dinámica, adaptable y con alta capacidad de penetración territorial, aun en contextos de baja confianza institucional.
La experiencia en Honduras no fue un hecho aislado. Roth ya había trabajado en Argentina, donde participó junto a Andy Genna en Pilar, y fue parte de una campaña histórica en San Luis junto a Alejandro Cacace, hoy una de las figuras centrales del liberalismo en el país. A nivel internacional, su nombre también aparece ligado a la victoria presidencial de Rodrigo Paz en Bolivia, donde el esquema de comunicación digital jugó un rol determinante.

En Honduras, esa experiencia acumulada encontró un terreno fértil. La campaña de Asfura logró combinar discurso político tradicional con una batalla cultural y emocional en redes, entendiendo que hoy la opinión pública se construye tanto en actos y medios como en timelines, comentarios y contenidos virales.
El triunfo de Asfura consolida una tendencia regional: las elecciones ya no se ganan solo con estructura, sino con narrativa digital, y el “Lado B” de la comunicación se convierte en una herramienta cada vez más utilizada por los espacios de derecha en América Latina. En ese nuevo escenario, nombres como el de “Tom” Roth empiezan a ocupar un lugar clave, aunque sigan trabajando, como hasta ahora, lejos de las luces.
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