El dólar se ordena, el mercado respira y la política deja de meter la mano

El dólar cayó por quinta rueda consecutiva y volvió a demostrar algo que a muchos les cuesta admitir: cuando el Estado deja de tirar de la cuerda, el mercado acomoda los precios solo.

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Con un volumen acorde a la época del año, el mayorista cerró en $1.387, su valor más bajo en un mes. En noviembre ya retrocede 4%, sin necesidad de controles absurdos ni manotazos intervencionistas.

El régimen de bandas cambiarias fijado por el BCRA —criticadísimo por los “expertos” del statu quo— volvió a funcionar: límites claros, reglas simples, y el precio moviéndose libre sin saltos artificiales.

En el Banco Nación, el dólar al público cerró en $1.415, también a la baja. El minorista promedió $1.422,09. Todo sin cepos delirantes, sin parches de emergencia, sin esas recetas que nos clavaron durante décadas.

El único que se movió un poco fue el blue, que subió a $1.435, apenas cinco pesos: la típica señal de un mercado que busca su propio equilibrio, lejos del histeriqueo político.

El mercado empieza a respirar y los precios se alinean cuando el Estado deja de ser un estorbo. Menos intervención, más previsibilidad y un dólar que encuentra su valor sin el ruido de la política

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