Rodrigo De Loredo, el equilibrista sin red: quiso jugar a dos puntas y ahora la UCR cordobesa lo empuja al abismo

En su intento por pactar con todos y quedarse con todo, De Loredo perdió el respaldo de su propio partido. La Justicia lo descolocó y ahora la UCR de Córdoba avanza para sacarlo del tablero político. El experimento de ser radical y libertario al mismo tiempo llegó a su fin.

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Rodrigo De Loredo quiso jugar a dos puntas y terminó quedándose sin piso. El Diputado Nacional, uno de los rostros más visibles del radicalismo cordobés en los últimos años, apostó a una peligrosa maniobra política: ser el puente entre la UCR y La Libertad Avanza, tejiendo alianzas con ambos espacios y posicionándose como el gran armador electoral del centro del país. Pero el plan, más propio de un equilibrista que de un dirigente serio, estalló en su cara.

Mientras votaba a favor de casi todos los proyectos de Javier Milei en el Congreso, De Loredo intentaba mantener su corona dentro del radicalismo cordobés, liderando junto a Marcos Ferrer una estrategia para evitar internas partidarias y quedarse con el armado de listas. Buscaba el aval del partido para pactar con los libertarios, pero sin ceder el control. En pocas palabras: quería encabezar todo, sin rendir cuentas a nadie. Pero la Justicia lo frenó.

El Juez Federal Miguel Hugo Vaca Narvaja tumbó el intento del oficialismo radical de suspender las elecciones internas y ordenó que se celebren este 10 de agosto. Además, dejó una advertencia clara: si no cumplen la Carta Orgánica, la UCR cordobesa podría quedarse directamente sin candidatos en octubre. La jugada de De Loredo, lejos de fortalecer al partido, lo puso al borde del papelón institucional.

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El fallo dejó a la vista lo que muchos dentro de la UCR venían señalando en voz baja: que De Loredo dejó de ser un dirigente confiable. Sus intentos por cerrar acuerdos con Milei a espaldas de la estructura partidaria, mientras en público hablaba de fortalecer al radicalismo, fueron vistos como una traición interna. El escándalo provocó un cisma dentro del partido provincial, y referentes históricos ya piden su salida definitiva.

Desde el otro lado del radicalismo, figuras como Ramón Mestre –con quien mantiene un enfrentamiento crónico– impulsan un “retorno a las fuentes” y acusan al oficialismo partidario de vaciar de contenido a la UCR con una lógica “entreguista”. Para Mestre y los suyos, De Loredo es el ejemplo perfecto del oportunismo político: alguien dispuesto a vender el partido al mejor postor si eso le garantiza una banca más.

La convocatoria a un congreso partidario este martes, donde Ferrer y De Loredo buscarán imponer su lista de candidatos, promete ser otro capítulo oscuro de esta interna. La movida ya fue calificada como un acto de “desobediencia judicial” por varios sectores, y hasta se prepara una manifestación en las puertas de la Casa Radical, impulsada por dirigentes que rechazan la deriva autoritaria del oficialismo.

En definitiva, el experimento de Rodrigo De Loredo parece haber llegado a su límite. Su intento de ser radical con peluca y libertario con boina terminó por desarmar su imagen y lo dejó solo, sin apoyo genuino, sin estrategia válida y con una causa judicial pisándole los talones. En Córdoba, ya son muchos los que no dudan: para ellos, De Loredo dejó de ser parte del radicalismo. Lo que viene es su salida, y probablemente su olvido.

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